“El mayor enemigo del éxito de mañana es el éxito de hoy.”

— Rick Warren

Cuando empiezas el viaje hacia las presentaciones, experimentarás grandes mejoras al principio. Tus presentaciones empezarán a destacar y a ser suficientemente buenas como para que te complazcas con ellas. Has conseguido suficientes habilidades y competencias como para considerar que tus necesidades de comunicación han quedado resueltas. Tus presentaciones son bien acogidas y te sientes cómodo con ellas y con tu público.

¿Sabes qué? Te has instalado en tu zona de confort. Has dejado de estimularte a ti mismo para seguir mejorando porque te conformas con el nivel alcanzado.

¡No te detengas ahí! Si lo haces, con el tiempo tus presentaciones empeorarán porque todo a tu alrededor seguirá cambiando. El mundo no se detiene porque tú lo hagas.

El éxito es un viaje sin destino. Tu objetivo no es alcanzar la perfección sino la mejora continua. En este proceso aprenderás muchas cosas sobre ti mismo, sobre tu material y sobre las personas que formarán tus audiencias. El estancamiento se produce cuando crees que has llegado a tu meta. Yo lo llamo la trampa de la complacencia: te sientes cómodo y ya no buscas más.

Si te quedas anclado en lo que funcionó una vez y repites la misma fórmula una y otra vez ante cualquier audiencia y situación, terminarás quemando tu éxito. Llega un momento en que si sigues haciendo lo de siempre, fracasarás como nunca. Afirma Jonas Ridderstrale, co-autor del best-seller Funky Business, que “el éxito se deriva de ser diferente y luego estar dispuesto a seguir cambiando”.

Cuando te dé miedo cambiar sabrás que ha llegado el momento de cambiar.

— Gonzalo Álvarez